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Luis Varela

Que brillen sus manos

Mi madre llamó para contarme
que se había soñado en una fiesta.
Una voz le dijo
que mi abuelo estaba achantado,
pero no supo decirle
dónde estaba.
Este domingo ofrecerán una misa por él.
Mi abuelo nos llevaba los miércoles
a comer pescado
con la mano.
 
Despacio, y en silencio, le quitábamos
las espinas, las juntábamos en un mismo plato
como si estuviéramos acumulando,
con cuidado,
el dolor.
 
Hoy te lo digo, amá,
donde sea que esté mi abuelo
espero que brillen sus manos
como si hubiera comido pescado.

 

Del libro Tomates (Entreríos, 2022).

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